Equipo de trabajo en oficina con dos personas susurrando aparte mientras el resto parece excluido

En nuestro día a día acompañando equipos, encontramos patrones que se repiten. Uno de los más complejos de abordar es el de las alianzas ocultas: vínculos informales y silenciosos que influyen sobre la dinámica grupal, las decisiones y el ambiente general. Estos acuerdos, a menudo invisibles, pueden fortalecer o debilitar al equipo. Queremos compartir cómo identificarlas, comprender su origen y transformar esos desafíos en oportunidades para crecer.

¿Qué entendemos por alianzas ocultas?

Una alianza oculta en el equipo es un acuerdo no verbal, implícito, que une a dos o más personas a partir de intereses compartidos, miedos o necesidades no expresadas. No surge de un diálogo claro, sino que se construye de pequeños gestos, miradas o coincidencias repetidas. Y aunque suelen nacer buscando protección o apoyo, pueden tener efectos secundarios: exclusión, rumores y una comunicación fragmentada.

Nadie trabaja solo, pero no todos los acuerdos se anuncian.

En nuestra experiencia, estas alianzas aparecen cuando hay incertidumbre, cambios, roles poco claros o necesidades de pertenencia no satisfechas. La alianza, entonces, funciona como un refugio ante lo desconocido. ¿El problema? Muchas veces, la energía del equipo se diluye intentando sostener lo oculto.

Señales tempranas de la existencia de alianzas ocultas

Es común preguntarse cómo detectar algo que no se muestra abiertamente. A lo largo del tiempo, hemos notado ciertas señales sencillas que pueden indicar la presencia de alianzas ocultas. Algunas de ellas son:

  • Comentarios o chistes internos que solo entiende un grupo específico.
  • Personas que siempre se defienden entre sí, incluso fuera de razón.
  • Decisiones informales tomadas “en los pasillos” y nunca discutidas en reuniones.
  • Resistencia colectiva y silenciosa a propuestas de ciertas personas.
  • Canales paralelos de comunicación que no incluyen a todo el equipo.

Ninguna de estas señales, por sí sola, indica una alianza oculta. Sin embargo, cuando varias se combinan, invitan a una observación más atenta. Hemos visto que el malestar difuso y las conversaciones privadas aumentan cuando las alianzas comienzan a tener más peso que la misión común.

Patrones de comportamiento y roles

Las alianzas ocultas adoptan distintas formas. Algunas veces, dos personas se alían para protegerse de una figura que perciben dominante. Otras, un grupo pequeño se une para resguardar información. En todos los casos, notamos que los siguientes patrones suelen repetirse:

Personas sentadas alrededor de una mesa de reuniones, algunas compartiendo miradas cómplices, y otras con expresiones de incomodidad
  • La defensa automática e inmediata entre los miembros de la alianza cuando surge un conflicto o crítica.
  • El aislamiento gradual de quienes no forman parte del acuerdo tácito.
  • La tendencia a validar únicamente las opiniones internas del grupo, restando valor a las externar.
  • Complicidad en la omisión de información relevante.

Una alianza oculta no siempre implica mala intención, pero sí revela necesidades no habladas. A veces, notamos que los equipos identifican solo la superficie: “Siempre están juntos”, “Ellos deciden todo”. Pero en la raíz suele haber historias no resueltas, antiguas lealtades, temores compartidos o antiguos conflictos que todavía resuenan.

Causas habituales de las alianzas ocultas

Las alianzas ocultas no aparecen al azar. Surgen ante contextos de:

  • Ambigüedad en las funciones, tareas y jerarquías.
  • Desconfianza en la figura de liderazgo o en la toma de decisiones formal.
  • Falta de canales seguros para expresar preocupaciones y desacuerdos.
  • Temor a las represalias o a quedar aislado.
  • Necesidad de protección y sentido de pertenencia.

En nuestra trayectoria, hemos visto que los cambios bruscos, las fusiones de equipos o los momentos de crisis acentúan la formación de alianzas ocultas. Muchas veces, se forman como respuesta a un clima organizacional incierto y se convierten en una forma de navegar lo desconocido.

Herramientas para identificar alianzas ocultas

¿Qué podemos hacer frente a lo invisible? Hay ciertas prácticas que ayudan a detectar estas dinámicas antes de que dañen el clima del equipo.

  1. Observar la distribución de la comunicación. ¿Quién habla con quién? ¿Quién comparte información y quién no?
  2. Prestar atención a los silencios en grupo, los temas “intocables” o los desacuerdos nunca nombrados.
  3. Notar cambios en la energía grupal: ¿alguien siempre está callado cuando otros hablan? ¿Hay temas que generan miradas cómplices?
  4. Observar la reiteración de apoyos automáticos: es diferente argumentar que respaldar sin cuestionar.
  5. Pedir feedback individual y colectivo sobre lo que se siente en el ambiente.

Detectar alianzas ocultas requiere sensibilidad, paciencia y coraje para preguntarnos qué no se está nombrando.

Diagrama de red mostrando conexiones informales entre miembros de un equipo de trabajo

La observación es solo el primer paso. También es fundamental abrir espacios seguros donde expresar sensaciones o percepciones, recordando que la meta no es exponer ni acusar, sino entender lo que ocurre.

Cómo transformar una alianza oculta en oportunidad

Cuando identificamos una alianza oculta, la reacción automática suele ser pensar en “romperla”. Sin embargo, en nuestra experiencia, eso no siempre resuelve el fondo del conflicto. Lo más valioso es comprender por qué surgió y qué necesidad cubre.

  • Invitar a conversaciones abiertas donde se ponga en el centro la convivencia y la colaboración.
  • Nombrar patrones sin culpabilizar. Por ejemplo: “Notamos que ciertos temas solo se hablan en pequeños grupos”.
  • Referirse a lo colectivo: “¿Cómo podemos trabajar juntos para que la información fluya para todos?”
  • Ofrecer espacios de escucha y diálogo estructurado.

Las alianzas ocultas se disuelven cuando la confianza crece y las personas sienten que pueden pertenecer sin tener que esconderse.

La ética de detectar y abordar alianzas ocultas

Es fácil caer en la tentación de identificar “culpables”. Nosotros creemos que dar con alianzas ocultas debe partir de la comprensión, no de la persecución. La confidencialidad y el respeto por cada proceso individual son la base de cualquier transformación colectiva.

Lo invisible solo se sana cuando se hace visible sin juicio.

Por eso, abogamos por procesos sistemáticos, pausados y participativos, en los que cada voz pueda emerger sin presión. Identificar alianzas ocultas no se trata de “cazar” relaciones, sino de crear condiciones para que la confianza y la transparencia se desarrollen juntos.

Conclusión

Las alianzas ocultas son parte de la vida en equipo. No son un error, sino una forma de adaptarse a lo que el grupo, a veces sin saberlo, necesita. Nuestra labor consiste en reconocerlas, nombrarlas y abrir caminos para cuidar tanto a las personas involucradas como al equipo en su conjunto. Observando sin condenar, preguntando sin suponer, y buscando siempre transformar lo oculto en oportunidades de madurez y crecimiento común.

Preguntas frecuentes sobre alianzas ocultas en equipos

¿Qué es una alianza oculta en equipos?

Una alianza oculta es un acuerdo tácito e informal entre integrantes de un equipo, que influye silenciosamente en las decisiones, relaciones y dinámicas internas. Suele nacer de necesidades de apoyo, miedo al conflicto o deseos de pertenencia, y no siempre es evidente para la mayoría del grupo.

¿Cómo puedo detectar alianzas ocultas?

Observar patrones de comunicación exclusiva, apoyos automáticos, la existencia de información compartida solo con algunos y la aparición de chistes internos o miradas cómplices nos puede alertar. Además, notar cambios en la energía del grupo y analizar los silencios o los temas que nunca se discuten ayuda a identificar estos acuerdos no hablados.

¿Por qué surgen alianzas ocultas laborales?

Las alianzas ocultas suelen surgir cuando hay incertidumbre respecto a roles, desconfianza en el liderazgo, temor a represalias o necesidad de protección emocional. También aparecen frente a cambios organizacionales, crisis o cuando no existen canales claros para expresar desacuerdos y preocupaciones.

¿Qué riesgos traen las alianzas ocultas?

Las alianzas ocultas pueden fragmentar la comunicación, reducir la confianza y reforzar la exclusión en equipos de trabajo, dificultando la colaboración y la resolución sana de conflictos. Con el tiempo, aumentan la rotación, el malestar y el estancamiento grupal si no se abordan.

¿Cómo manejar alianzas ocultas en mi equipo?

La mejor forma es abrir espacios seguros de diálogo, observar sin juicio y trabajar para comprender las necesidades detrás de la alianza. Proponer dinámicas transparentes, definir roles claros y construir confianza son caminos efectivos para transformar lo oculto en acuerdos explícitos basados en la colaboración auténtica.

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Sobre el Autor

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Este blog es escrito por un apasionado investigador de la conciencia y la experiencia humana, interesado en explorar el papel de los sistemas familiares, organizacionales y sociales en la vida cotidiana. Su principal objetivo es ayudar a los lectores a comprender la importancia de integrar patrones y ampliar las posibilidades individuales y colectivas, promoviendo una visión madura y responsable de las relaciones y de uno mismo.

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